jueves, marzo 15, 2018

¿Qué dice de mí que te elija a ti?


Para mí son muy importantes los libros, lo han sido siempre: un sostén, una forma de refugiarme, de dialogar, de imaginar, de acompañarme y soportar soledades; pero también una forma de iniciar conversaciones y de conectar bonito con otras personas. La primera vez que fui a casa de mi ex antes de ser pareja, allá por el 2001, recuerdo la caricia interna, el calorcito dentro, de ver que en sus estanterías había libros que yo tenía en mis propias estanterías también. Años más tarde, cuando ya sí era mi ex, en una fiesta en su casa conocí a la que hoy es su actual pareja y recuerdo también lo agradable de charlar con ella y de pensar "qué chica tan majísima y cuánto pegaría con R." (él estaba con otra chica entonces) porque hablamos horas y horas sobre ciencia ficción y Philip K.Dick. Con mi pareja actual, el niño de ojos sonrientes que tantas veces he traído a este blog, la primera vez que nos vimos en persona en 2006 tras tiempo solo leyéndonos tras la pantalla (ains, el mIRC y la blogosfera de los dosmiles), nos enredamos a hablar de Tolkien casi nosotros dos solos aunque éramos un grupo bastante numeroso, porque como él se mostró muy vehemente diciendo que El Señor de los Anillos estupendo pero que el Silmarillion, menudo truño; a mí me pareció divertido defender el Silmarillion a capa y espada. He dicho en el 2006, ¿verdad? Creo que el año pasado, solo once años y medio más tarde, le dije que quizás es posible que tal vez, ejem, realmente yo no haya llegado a leer nunca el Silmarillion (pero que piense que será un tostón no es la razón, y aquel primer encuentro en persona fue TAN divertido...) 

Esta racha mental difícil de ya más de tres meses me cuesta mucho leer. Como aun así es una parte muy importante de mi vida, de lo que me gusta hacer, de mi bienestar, pero no estoy siendo capaz de continuar las lecturas que tenía empezadas; estoy leyendo algunos libros prestados; otros libros me los lee a veces mi chico, como las historias de mujeres que recoge el libro de “Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes”, y hay otros que cuando tengo fuerzas para ir a la biblioteca, saco de la sección infantil. 

El otro día reparé en esos títulos que he ido sacando, porque la verdad es que en la mayoría de los libros que saco de esas secciones infantiles apenas me fijo en de qué irán (muchos no dicen nada apenas), sino en los títulos, las portadas, el dibujo. Y me preguntaba eso, qué dirán esas elecciones tan desde dentro, intuitivas, viscerales… de mí. 

Os digo estos libros que he escogido así, la mayoría como digo, por el título, el aspecto de la portada, si acaso una mirada a una página interior: 


  • TROPECISTA resultó ser una historia de amor entre un muchacho y una chica malabarista especialista en tropezar, pero con qué arte, con qué estilo y qué bonito tropezaba y tropezaba. “Ella ha aprendido a caer como si fuera una patinadora olímpica. Si logra sortear un obstáculo, el siguiente tropiezo es aún mayor, pero tenéis que ver cómo cae. Es formidable.
  • LA NIÑA DE LOS LIBROS, sobre una niña que navega a través de un mar de palabras para llegar a recoger a un niño que vive en una casa gris con un padre que solo habla y mira en números; y juntos emprenden un viaje a través de bosques de cuentos y nubes de canciones hasta que llegan a casa de la niña, de colores e historias; donde el niño podrá ir desde ese momento siempre que quiera, porque a partir de ese momento esa casa y esas historias será su hogar compartido, “nuestro hogar es una casa donde todo se inventa”. 
  • INSEPARABLES, que no habla de una pareja humana, parece, sino de zapatos que llevan juntos en las pies de su niña, su dueña, hasta que un día ya no los va a seguir usando y los tiran. Irán juntos al vertedero, pero unos voluntarios rescatarán uno de ellos, solo uno, que no entiende por qué le limpian, remiendan y le guardan en una caja con un lazo, si él solo no sirve para nada. Quien recibe el regalo, un único zapato, un único calcetín, es una niña que vino de un país en guerra y solo tiene una pierna. Aunque al zapato (desde cuyo punto de vista se cuenta la historia) le pareciera impensable, haber perdido a su pareja, su igual inseparable… no le hace en absoluto inútil. 
  • RABIETAS, que habla de un peque que cuando está contento le es fácil ver todo de color rosa pero si se enfada llega a un rojo intenso intenso que se le acumula en la cabeza y se vuelve una ola grande que le envuelve; y cómo tras recordar que cuando la gente se habla bajito, al oído, en susurros, de cosas lindas, se acerca; y se alejan cuando se gritan porque ya no hace falta estar cerca para oírse, consigue añadir un poco de blanco a ese rojo intenso para volver a hacerlo primero más flojito, luego más rosado y finalmente rosa, como cuando él sentía que todo iba bien. 
  • EL ÁRBOL DE LOS RECUERDOS, que nos cuenta de forma delicada, dulce, amable y tierna cómo los amigos de un zorro que se ha “dormido para siempre” van superando la tristeza por su ausencia recordando los buenos momentos, las risas, juegos compartidos con él... y de esos recuerdos y las sonrisas que llevan de la mano, nace un árbol en el que acaban cobijándose y siendo fuente de vida. 
  • TU FUTURO EMPIEZA AQUÍ, que fue un cómic de la sección juvenil que escogí también sin saber bien de qué trataba. Luego resultó ser una historia de adolescentes y postadolescentes y sus frustraciones individuales por no poder cumplir ni las expectativas propias ni las ajenas, y cómo afrontar colectivamente dentro de los movimientos sociales sus problemas de los que parecían responsables cada uno (eres vago / no te esfuerzas / te da todo igual / haber estudiado / haber estudiado otra cosa...) les da fuerzas para intentar cambios que serían mucho más difíciles si el intento es en soledad. 

Y solo esto es lo que quería recoger. No entrar más en analizar (tampoco puedo escribir ya más rato, me vence el cansancio), pero todos esos libros tienen trozos grandes de mí dentro, y no era súper consciente al escogerlos para llevármelos a casa (desde luego no tanto como tras haberlos leídos).

Me gusta pensar que incluso mi cabeza embarullada, cuyas intuiciones y pensamientos automatizados tantas veces me son dañinos, sí sabe también seguir encontrando libros que, usando esa misma intuición tantas veces envenenada, en esta función en cambio me sirven, ayudan, acompañan, hacen de reflejo y de alguna forma me hacen más fáciles los días. 

Quizá mi futuro empiece ahí...

[Si alguien conoce al autor o autora de la imagen, agradecería si me lo decía para poder darle crédito, enlazar su web si tiene, etc...]

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miércoles, febrero 28, 2018

Los lugares que nos salvan de la mierda

Se me acumulan ideas que apunto, "esto tendría que escribirlo en el blog", pero prácticamente nunca tengo fuerzas para estar al ordenador, ni para ordenar la cabeza, ni para prácticamente nada que no sea dedicar esas fuerzas escasas a mi propia supervivencia, que como está costando lo suyo, se lleva toooodas las energías que consigo reunir. Por eso la lista de "posibles posts" crece en mi apartado para tal fin dentro del proyecto "Escribir" dentro de la aplicación Todoist de la que voy siempre comentando sus virtudes a pesar de que no recibo un duro a cambio (y quizá se la han instalado fácilmente media docena de personas desde que les he dicho que yo la uso y me ayuda).

Lo primero que pude sentarme a escribir desde que empecé a encontrarme MUCHO peor (hace ya tres meses, y ya el verano había sido de aúpa) fue algo en mi Facebook a raíz de leer que había surgido una ¿pequeña, gran? polémica con seguramente uno de mis lugares favoritos de Madrid, la librería Traficantes de Sueños, a quien Largarder Danciu (un activista sin techo que defiende -de una forma que supongo yo no elegiría- a las personas sin hogar), acusaba de haberle echado de la librería sin razón aparente. Lagarder escribió en sus redes el mensaje "La librería subvencionada por PODEMOS, Traficantes de Sueños, de Madrid, me echa de la librería donde he quedado con los lectores para firmar #LibroSinTecho. Voy a pedir a la editorial que retire los libros de esta librería que trafica votos. Sinvergüenzas."

Ante esto y la polémica, las gentes de Traficantes de Sueños escribieron también un comunicado aclaratorio breve en sus propias redes. Decían:

"Ante las falsas acusaciones vertidas en redes sociales informamos.

A este hombre, Lagarder Danciu, se le expulsó de la librería ayer por la tarde por haberse autoconvocado a una sesión de firmas en nuestro espacio; esto es, digo en redes sociales que voy a firmar en tal librería, me presento y con todo el desparpajo interrumpo a los y las lectoras, con fotografías incluidas (véase en su perfil la imagen con Cristina Fallarás). Esto sin haber hablado nada previamente con nosotras, intentando engañarnos al afirmar que "una compañera de la librería le había confirmado esta actividad", casualidades, ayer estaba el equipo al completo y nadie tenía noticia. Tras pedirle que se marchara, abandonó tranquilamente la librería y ya en la calle comenzó a vocear, gritar e insultarnos en un claro intento de provocar, ¿el qué? Nos hemos preguntado y le hemos preguntado, sin respuesta. En 20 años de proyecto es la primera vez que nos vemos en una situación similar, una mezcla de sorpresa, estupor y vergüenza ante la actitud de este hombre. 

Nosotrxs creemos en las personas, no en crear personajes. Gracias."

Y esto llevó a que yo decidiera (y consiguiera) sentarme y por primera vez, redactar más de tres frases seguidas. Y lo apunté entonces porque pensé que en algún momento futuro me gustaría traerlo al blog, como hago hoy. Lo que yo misma pude compartir, con un poco de dificultad en mi cabeza, en mis pensamientos, en mis dedos que cuando estoy así de regular, no es fácil que tecleen donde deben, fue esto:

En el caso de que leyerais en redes ayer algo sobre la “expulsión” de Lagarder de la librería Traficantes de Sueños, aquí tenéis las aclaraciones que hacen desde la librería (sin querer tampoco entrar en algunas descalificaciones en lo personal del nivel que leo en los comentarios que algunas personas dejan en el post).
En este espacio, esta librería, además de haber recibido un inmejorable trato en lo personal (y en lo lector 😉) siempre, he visto también cómo han (hemos) encontrado espacio siempre iniciativas políticas y culturales y sociales... TAN necesarias; cómo nos ha servido a tantas de punto de encuentro, de espacio formativo, de aprendizaje, de descubrimiento. Y cuando les he solicitado algo en lo personal o activista siempre han mostrado la mejor disposición. Fue de los primeros sitios, por ejemplo, donde hubo cero problema para dejarles puñados de manifiestos de Flipas GAM para que el colectivo se diera a conocer.
En fin. Si leísteis a Lagarder ayer, hoy podéis leer también al equipo de Traficantes. Y ya de paso podéis leernos a quienes sentimos que esa librería nos es refugio y nos da fuerza. Quienes cuando a veces, por sobrecarga de X (tareas de cuidados a terceros, curro, cabeza alborotada o activismos varios...) solo tenemos un huequito cada demasiado tiempo que podamos sentir que nos dedicamos a nosotras... quizá nos lo reservamos para ir a una charla en Traficantes, o para oír un audio que hayan subido gratis a su web (de charlas pero también de un puñado de cursos de pago independientemente del coste que tuvieran) o para leer contraportadas de libros durante 45 minutos mientras vamos respirando mejor y la angustia cede.
Aunque sea por estadística supongo que no soy la única que tendrá sensaciones así. No sé. No es mi mejor racha, pienso raro dicen (¿digo?) e igual solo yo le encuentro sentido a esto. Pero también es la primera vez que puedo hilar tantas palabras seguidas desde hace creo que diez días (eso es MUY difícil de llevar para mí, no poder leer bien ni poder escribir prácticamente porque la cabeza está en racha oscura) y mira, también es un logro personal pequeñito y grande a la vez que justo esta noche tiene que ver con Trafis. y solo quería decir que... aquí queda.

No es un gran texto ni mucho menos, pero fue mi manera de que en pleno diciembre, cuando la cabeza llevaba solo unas semanas desatada y perdida, pudiera encontrarla un ratito. Y de alguna manera, cómo me lo he contado es que esta librería-refugio, que para mí es esto, un lugar de los que nos salvan de la mierda, también me ayudó a ese reencuentro conmigo misma un ratito de diciembre. Y me lo quería traer aquí porque pensar esto me da calor cuando el frío dentro y a la vez las sacudidas amenazan con partir en dos el bloque de hielo rígido-rígido que hay en mi pecho. Con partirme en dos a mí entera.

Pero sigo de una pieza, la verdad. Fuera creíble o no en diciembre, en enero, en todo este mes de febrero que acaba ya.

lunes, enero 22, 2018

Las cabezas emborronadas no sabemos titular

Andaba leyendo hace algunas mañanas dos textos de Anne Theriault y reconociéndome en el brutal esfuerzo, cansancio y agotamiento que algunas veces, algunas rachas, algunos meses... puede suponernos el trabajo durísimo diario de seguir con vida (otro trabajo más, el más difícil, de esos sin nómina que algunas hacemos mientras hay quien nos recrimina que "si no queremos trabajar, elegimos quedarnos al margen y abrazar la exclusión social" -y sí, el autor de la recriminación es un profesional de salud mental que nos cuidan fenomenal, de esos de izquierdas tan reputados y críticos-pero-no-exageremos, que hicieron la reforma psiquiátrica en nuestro país con sus propias manos desnudas, y que teniendo estas opiniones como base, pues así les quedó, supongo-). 

Leyendo y viendo más claro a través de sus palabras que cómo no va a resultarme agotador hasta lo imposible partirme un filete o pinchar la comida con tenedor todas estas semanas, llegar tres manzanas más allá de mi portal sin que mis piernas blandiblú se doblen, aguantar sentada varias horas, cepillarme el pelo largo, contestar varios wassapps o poner la mesa (y agotador es que a veces, si por lo que sea lo hago, puedo necesitar literalmente horas y hasta días de descanso después). Estoy YA haciendo un enorme esfuerzo, un curro impresionante dedicado a mí y a mi supervivencia, un curro que muchos tendrán automatizado y yo siempre menos que el resto... pero cuando se me asienta la tormenta en la cabeza y el frío se agarra dentro no es ya que no esté automatizado, es que tantos días es un batallar por que pasen los minutos que cómo tener fuerzas para además cortar las uñas, leer unas pocas líneas, escribir este texto de una sentada. Cómo no estar agotada, pequeña. 

Pero es 2018 y en nueve días acaba enero y ando por aquí y no ha sido -no está siendo aún- nada fácil, así que debería darme la enhorabuena.

Gracias -y enhorabuena además porque probablemente sea duro o cansado también- a quienes están construyendo conmigo ese "not-hospital and other safe spaces for suicidal people" que Anne echa en falta en su artículo y que nosotros, en este mundo aún super imperfecto, estamos inventándonos porque, en efecto, no existía. Porque sí, en este mundo TAN imperfecto y hostil hay también gente -loca y no loca- construyendo esos espacios y entornos seguros, de acompañamiento y cuidados reales y sin violencias ni más daño añadido, para personas en riesgo suicida. Construyéndolos ladrillito a ladrillito fuera de hospitales porque dentro sí reinan esas jerarquías, autoritarismo e imposiciones (y violencias y abusos mucho más brutales y explícitos que hoy no detallo). Hay gente inventándose esos espacios porque no existen y hacen falta y no todos pueden esperar. Igual estáis haciendo el mundo menos imperfecto y no lo sabéis.

Dejo un extracto del primer artículo de Anne que me recordaba el esfuerzo ingente que estoy haciendo, me ayudaba a felicitarme por ello: "If you're suicidal staying alive is the most selfless thing you can do". 

"In a perfect world, we could have the not-hospital and other safe spaces for suicidal people, and we would remove the shame and stigma from suicide that prevent people from talking openly about it. But failing that, it’s important that we at least acknowledge that people who are struggling with suicidal ideas are doing far more work to stay alive than most people are aware of."

Y el segundo, del que no extraigo nada pero lo dejo guardadito aquí también: "Reading Girl, Interrupted in the Psych Ward", o cómo aprender de las enseñanzas de nuestras iguales locas, y cómo darse calor con ellas en medio del frío de esas Paredes Blancas, Mesas Verdes que esta vez (en parte debido a mi mayor conciencia de las inmensas violencias que guardan dentro esos muros; en otra inmensa parte gracias a esa gente que ya mencionaba que construye verdaderos espacios de acompañamientos y cuidados para quienes estamos en riesgo, fuera de los espacios hospitalarios donde no sé si esa calidez podrá crecer en algún futuro) estoy consiguiendo esquivar, a 22 de enero del 2018. Un mes y 17 días de victorias a sumar a las previas.

[Quiero escribir y no puedo revisar muy bien con la cabeza emborronada por dentro. Lo voy a publicar igualmente porque esta cabeza emborronada también soy yo, con las comas de más y de menos que haya, las ideas repetidas en párrafos no consecutivos, las faltas, las letras equivocadas al teclear, las frases que hubieran podido quedarse a medias. Y al menos aquí en este espacio -y quizás fuera- esta cabeza emborronada también es válida, y lo que pueda escribir, también.]

Blogger Achab susurró...

miércoles, diciembre 27, 2017

Las canciones que nos salvan de la mierda (II)

Puedo escribir muy poquito, espero tener oportunidad más adelante de contar y explicar y escribir, todo más y mejor. Sólo decir que esta canción es eso, una canción (estupenda, oiréis), y un vínculo de esos que no sé si son reales, y algo de eso, canciones y vínculos, que tampoco sé siempre si serán capaces de hacerme sobrevivir, pero pesan siempre en ese lado de la balanza, el de la supervivencia.

Quería traerla aquí a mi espacio del blog, y copiar la letra porque es espectacular de bellísima, por la fuerza que me da, para que si alguien la encuentra aquí se contagie de esa belleza y fuerza y pueda disfrutarla también. Y porque cuando me encuentro muy regular me sirven estas canciones, tener la letra delante e irla cantando yo también a medida que la escucho. Así que aquí está a modo de regalo navideño para mí y para el que recale por aquí :-)


Sthela - Intuición o paranoia

Mientes 
y a veces te comprendo.
No quiero que me enredes
en tus falacias y complejos.

Duermes, 
yo sé que estás despierto.
Pensar de más destruye el ego,
a veces lo aborrezco.

Tú no quieres luchar,
yo no quiero morir,
recuperar las ganas sin saber a dónde ir,
se me empañan las gafas y se me inunda el reír,
solo quiero ser mala y no hacerlo todo por ti.

Cuéntame otra vez
la de que soy un ángel que te saca de la mugre,
cuéntame
que bailo con fantasmas eligiendo que perduren,
cuéntame
que tu mentira es sana y mi verdad es podredumbre,
cuéntame
que mi tristeza es mía
pero la tuya es de los dos...
Cuéntame.

Creces 
a costa de mi miedo,
jugando fuerte y lento
a ver quién aguanta menos.

Vuelves,
soy yo la que está lejos.
Priorizo mis deseos,
los que no me derruyeron.

Tú no quieres luchar,
yo no quiero morir,
recuperar las ganas sin saber a dónde ir,
se me empañan las gafas y se me inunda el reír,
solo quiero ser mala y no hacerlo todo por ti.

Cuéntame otra vez
la de que soy un ángel que te saca de la mugre,
cuéntame
que bailo con fantasmas eligiendo que perduren,
cuéntame
que tu mentira es sana y mi verdad es podredumbre,
cuéntame
que mi tristeza es mía
pero la tuya es de los dos.
Cuéntame... 

Intuición o paranoia
es la línea de mi historia,
desplomada entre las fosas
de aquel que me quiso sola.
Y sentir.
Y vivir.
No me digas que es mentira si me está pasando a mí.
Escoger.
Y elegir.
Prefiero soltarte ahora
y conservarme en mi existir.

[Gracias (también por esto), Sthela]

lunes, noviembre 27, 2017

Jugando al periodismo años antes de NO llegar a serlo (II): Ante el auge del fascismo, cada mes es un noviembre antifascista

Sigo rebuscando en las entrañas de mi ordenador (que es como una de esas muñecas rusas, albergando discos duros antiguos y más antiguos dentro de él, que voy trasladando de ordenador a ordenador según van pasando los años y las placas base, o las baterías, o algún circuito dentro de la máquina cuyo nombre ignoro... dicen "hasta aquí"). Así que aquí va otro texto de otro noviembre como este, de no hace tanto tiempo. Retrocedemos (solo) hasta 2013.

[artículo publicado originalmente en la web de Periodismo Digno, hoy desaparecida, el 15/11/2013]

Ante el auge del fascismo, cada mes es un noviembre antifascista

Durante todo este mes de noviembre se celebran las Jornadas Antifascistas que organiza la Coordinadora Antifascista de Madrid en colaboración con otros colectivos y que tienen lugar en centros sociales okupados de la Comunidad de Madrid en el caso de las charlas, y también saliendo a la calle en forma de manifestaciones. Este es el caso de la protesta  que hubo en Canillejas el pasado día 9 (que cubrimos desde Periodismo Digno), o la que se repite cada 11 de noviembre en memoria de Carlos Javier Palomino Muñoz. Este joven antirracista y antifascista fue asesinado a los 16 años por un militar, Josué Estébanez, que se dirigía a una manifestación convocada por la organización de extrema derecha Democracia Nacional (y autorizada por Delegación de Gobierno) en el barrio de Usera.

Este 11 de noviembre en el que se cumplían seis años del asesinato, no ha sido una excepción, y de nuevo en la boca de Metro de Legazpi un nutrido grupo de antifascistas le homenajearon al grito de “¡Carlos, hermano, nosotros no olvidamos!” o “Carlos vive, la lucha sigue”. Compañeros de la Coordinadora Antifascista colocaron ramos de flores y una placa en la calle en la que recordaban que el mejor homenaje que podemos hacerle a Carlos es continuar por él la lucha.

De forma paralela a estos actos organizados por la Coordinadora Antifascista, en el CSOA La Morada de Chamberí, tuvo lugar el pasado viernes 8 de noviembre la cuarta sesión de sus jornadas-taller sobre política, que en esta ocasión trataba sobre el auge de los nuevos -y no tan nuevos- fascismos. La jornada-taller contó con las intervenciones de Miguel Urbán (redactor de la revista Viento Sur y militante de Izquierda Anticapitalista) y de Daniel, miembro del colectivo antifascista Distrito14 de Moratalaz. Ambos hablaron de qué es y no es el fascismo, de la peligrosa banalización de la palabra y la importancia de tener claro su concepto para poder distinguirlo y combatirlo mejor, y de cuál es la situación a la que nos enfrentamos en la actualidad.

Al empezar, se nombraron varias veces algunas de las características más relevantes del fascismo. Entre ellas, por ejemplo, cómo se erige en destructor del movimiento obrero organizado, por lo que cuando esta organización obrera resurge con fuerza, es fácil que en paralelo surjan grupos fascistas que aspiran a convertirse en organizaciones de masas con más poder que los primeros, y con capacidad de anular su acción. Muchas veces utilizan una retórica revolucionaria para ganarse a la gente, y en cierto modo es verdad que pretenden alcanzar su idea de “justicia social”, pero esta justicia social no implica darle la vuelta al sistema, ni acabar con las diferencias de clase entre la clase dominante y la clase trabajadora (no reconocen la lucha de clases), ni empoderar a las personas para dar paso a procesos de autogestión o de reapropiación de los medios de producción. Puede parecer que tienen un discurso anticapitalista (y así lo hacen los nuevos grupos neofascistas que empapelan muchas calles de Madrid con sus carteles propagandísticos), pero nunca van contra las bases del sistema, la propiedad privada o las diferencias entre las clases sociales.

En la jornada se hizo un recorrido resumido por la historia del fascismo europeo, desde la Alemania nazi, el fascismo italiano o nuestro propio franquismo -aunque respecto a éste no había acuerdo sobre si era un fascismo clásico o si el franquismo quedaría fuera de esa definición-. En cualquier caso, en nuestro país, con una Transición hecha de puntillas o con pies de plomo, no se llegaron a depurar las responsabilidades penales por los crímenes fascistas / franquistas, y mientras que la cúpula siguió estando en la política activa, en el Ejército o en las llamadas “fuerzas del orden”, muchos militantes se integraron en partidos políticos que llegarían a alcanzar millones de votos, como el Partido Popular que, sin ser un partido claramente fascista, sí ha acogido a muchos fascistas que quedaron “huérfanos” tras la muerte de Franco.  

También se analizó el momento actual, con la presencia en las instituciones de distintos países europeos de partidos de corte fascista cuando no directamente neonazi (El Frente Nacional de Le Pen en Francia, Amanecer Dorado en Grecia, Casa Pound en Italia y otros menos conocidos también funcionando en Hungría, Rumanía, Bulgaria o en países escandinavos, fuertemente marcados por la islamofobia).

En España el 18 de julio pasado se presentó la plataforma unitaria “España en Marcha”, integrada por La Falange, Nudo Patriota Español, Alianza Nacional, Movimiento Católico Español y Democracia Nacional. Todos ellos son partidos de ultraderecha o fascistas, y presuntos responsables del ataque que sufrieron quienes celebraban la Diada en Madrid, en la Delegación de la Generalitat de nuestra ciudad.

Otro partido que quizá camufla mejor sus actitudes fascistas es el MSR (Movimiento Social Republicano) que, al estilo de Amanecer Dorado en Grecia, ha organizado bancos de alimentos, de juguetes o de sangre sólo para españoles y con un marcado carácter asistencialista además de xenófobo. Su filial joven en la Universidad es la Liga Joven, que junto a Respuesta Estudiantil pretenden defender la Universidad pública sin renunciar a su pensamiento neofascista.

Finalmente se trató la respuesta antifascista que hay que dar ante este auge del fascismo que vivimos, y que puede (y debe) ser muy amplia: desde rechazarlo a nivel intelectual, organizando charlas donde se identifique el enemigo a combatir y se conciencie a la población, hasta la acción directa, copando las calles, practicando la autodefensa, manteniendo la presencia antifascista en cada barrio y eliminando la simbología fascista que veamos en ellos. Por su parte, Miguel Urbán destacó que ya hacer política es luchar contra ellos, ocupar los espacios que ellos ocuparían y crear nuestras propias alternativas, por ejemplo bancos de alimentos autogestionados donde los usuarios se empoderen y sean parte activa del proceso (y por supuesto, abiertos a todos, inmigrantes o no). También destacó cómo el 15M ha servido de cauce para canalizar la indignación de forma práctica y hacia la izquierda, perdiendo fuerza las posibilidades de que una crisis social y económica como la que vivimos fuera aprovechada por los movimientos fascistas para crecer y hacerse fuertes. 

Durante el debate posterior asistimos a interesantes exposiciones sobre las visiones personales del fascismo entre los asistentes, de nuevo una llamada a no banalizar la palabra para no perder de vista al verdadero enemigo y una frase de Miguel Urbán que merece la pena rescatar: “No podremos crear un movimiento antifascista español de masas hasta que no recuperemos nuestra memoria antifascista”, refiriéndose a la voz tantas veces silenciada de los que en nuestro país se alzaron contra el fascismo.

La próxima cita para demostrar que, en efecto, estamos unidos frente al fascismo y que esta vez de verdad “No Pasarán”, será el 23 de noviembre, fecha en la que desde la Coordinadora convocan a las 18:00 desde Atocha a Sol bajo el lema “Frente al fascismo y la represión, organización en los barrios”.

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domingo, noviembre 19, 2017

Esto NO es cuidar (III): Salud Mental crítica ma non troppo

(Yo y el mundo de la Salud Mental crítica-ma-non-troppo)

Paso tiempo relacionándome con profesionales de salud mental (no solo psiquiatras, sino profesionales de distintos campos que trabajan en atención a salud mental: psiquiatría, psicología, enfermería, trabajo social, educación social, orientación laboral...) en espacios que se dicen críticos, que intentan generar debate y una nueva forma de pensar y construir (en teoría conjuntamente) la salud mental.

Hay muchos espacios donde se piensa la salud mental, yo sólo me acerco a esos espacios que al menos se dicen críticos, por mis propios autocuidados y protección a mi salud mental. No es que piense que en los otros espacios, los que son abiertamente violentos, en los que abiertamente el posicionamiento es que no tengo voz como loca y no debo tenerla... no haya que estar porque para qué (eso sería otro debate). Es simplemente que por mis autocuidados, por mi reacción a tanta violencia expresa, no puedo (ni debo, ni quiero) acudir a esos otros espacios. Estoy presente solo, y con una decisión consciente y meditada, en lugares, talleres, colectivos, jornadas, formaciones... que se dicen críticos.

Y aun así... encuentro eso, el título del post: Salud Mental crítica ma non troppo. Salud Mental crítica pero con moderación, como el vino; construyamos juntos pero recordando nuestros lugares, tú ahí y yo aquí un poquito más arriba; Salud Mental Crítica pero no exageres, qué locura. Y mira, a veces puedo más o menos fácilmente, pienso que ya iremos socavando los cimientos y al final se caerá por su propio peso y por fuerza habrá que construir algo distinto; o pienso que menos da una piedra y que al menos esta gente es "menos mala" que otra que directamente no nos daría un micrófono para la quinta mesa del tercer día de sus muy críticas jornadas...

Pero otros días no. Otros días veo TANTA violencia también en estos espacios, veo gente poniéndose la medalla porque con estar aquí ya ha hecho todo el camino de autocuestionamiento que tenía pensado hacerse -que ha sido bastante escaso, visto su discurso-, y además espera que le des la enhorabuena porque oh, con más como tú sí que habría una atención en salud mental estupenda, ¿cómo quieres que hagamos tu estatua de homenaje, de mármol, oro, piedras preciosas...? Y no hay una autocrítica real, y lo que se hace mal es porque lo hace mal el vecino, otros recursos, otras categorías profesionales, y lo que hace mal él es porque el pobre está atado de pies y manos (que es hasta gracioso -NO- que ellos repitan lo muy atados que les tiene el mismo sistema que nos ata a nosotros, locos y locas, con correas de verdad, no metafóricas, a la cama. Nosotros podemos pasar noches atados literalmente a nuestra cama y enloquecer en esas noches de angustia más de lo que ya estuviéramos, pero los que no tienen capacidad de movimiento son los pobres sacrificados profesionales, drama y dolor).

Como en el otro post sobre "Esto NO es cuidar", que con el plan que llevamos igual acaba siendo una saga más larga que "La rueda del tiempo" (como aclaración para los frikis ma non troppo también, o no-frikis, es una saga de fantasía épica que constaba de 20 volúmenes, y su autor se murió tras escribir el 19, ops), voy a dejar también algún ejemplo de cuándo esa salud mental crítica de la que presumes, igual tan-tan crítica, no es; cuando ese proceso personal que estás haciendo de revisión igual mucho no ha empezado si solo te has amurallado de excusas (ay, que no tengo recursos; ay, que no somos suficientes; ay, que tengo alguien por encima que no me deja; ay, que no tengo margen de acción; ay ay AY, que igual es que no te da mucho la gana...).

Van unos cuantos:

- Cuando organizas unas muy estupendas jornadas críticas con cuatro mesas de debate distribuidas en varios días, y como eres super crítico, en la última de las cuatro has llamado a un colectivo de usuarios; y en la primera de las mesas otra usuaria agradece el gesto pero dice no entender bien que en esa misma mesa se lleve dos horas hablando sobre la experiencia del manicomio sin ninguna persona que haya vivido esa experiencia desde el ser paciente en uno... si tu respuesta ahí es que bueno, ya tenéis espacio en la última de las cuatro mesas, y que además, también tienes espacio en esta porque te están permitiendo coger el micro desde el público (¿dónde está su medalla por no arrebatarme el micro cuando me definí como loca al iniciar mi comentario, DÓNDE?), pues igual el tema de salud mental crítica se desinfla un poquito. Que guay tu crítica a la psiquiatría hegemónica, dices clavando en mi pupila tu pupila azul, pero psiquiatría hegemónica eres un poquito... tú. Ops.

- Cuando en otras jornadas que empiezas con un discurso crítico sobre una nueva mirada en la salud mental, construir junto a los usuarios de los servicios, agradeciendo que estén hoy unos entre el público (oh, habrá una loca también en la última ponencia, bravo) y sigues con el mismo discurso en el que presentas resistencias, resistencias, RESISTENCIAS... pues eso. Que seguramente has leído mucho en la carrera sobre cuando los pacientes nos resistimos al cambio, pero no somos los únicos que se están resistiendo, ¿no?

- En otras jornadas (igual voy a demasiadas, la verdad) que hablan de derechos vulnerados y deberes incumplidos, y juro que el título no lo elegí yo ni ningún loco, que lo pusieron otros profesionales solos, pedidles cuentas a ellos... pues si vas a esas jornadas y tu comentario ahí es que bueno, es verdad que hay un estigma sobre la enfermedad mental y su violencia, pero los apuñalamientos ahí están también y no perdamos eso de vista... pues bien. Me quedo bastante sin palabras, pero vale, bien. Como recordatorio, algún psiquiatra ha matado también a una mujer que se negó a acostarse con él, y nuestro discurso no suele ir por "los estrangulamientos por parte de profesionales de salud mental están ahí, OJO". En fin, malentendidos (dijo el asesino, según la noticia enlazada).

Y ahora traigo un puñado de ejemplos más, que estos son lo que me ha hecho dedicar hoy un rato largo a este post, porque la mayoría de estos son de este mismo fin de semana, en un espacio de aprendizaje en el que repiten que la atención a la salud mental tiene que cambiar, que las cosas se hacen mal (el "se" impersonal igual es bastante a propósito porque por lo visto las hacen mal siempre otros), que necesitamos una nueva mirada abierta y la voz del paciente aquí y allá. Pero las resistencias por supuesto se mantienen, que yo al final me pregunto si a algunos les dan un pin en sus curros si hacen el curso porque es obvio que no se creen lo que les están contando, lo que ellos mismos repiten. Y en serio, si creen que se lo creen y luego dicen esas cosas, pues yo ya no sé quién se disocia o tiene daños cognitivos y deterioro avanzado y neurotransmisores averiados, o a ver si va a ser más un problema de genitales de amianto o una cara dura de hormigón armado, que si no yo no me lo explico.

Muchacho muy mucho importante en implantar en España la reforma psiquiátrica que igual tanto-tanto, tampoco reformó... nos comenta unas cosillas:

- En los dispositivos abiertos residenciales de la red social de atención hace falta más personal sanitario, debería haber enfermeras y profesionales de salud allí. Cuando se le pregunta si hacen falta siendo abiertos y estando pensados supuestamente para promover autonomía, contesta que hombre, puede haber usuarios diabéticos o tener problemas de salud generales. A ver. Que si lo que estamos hablando es de que haya enfermeras en general en todos los servicios públicos por los que pase gente, bien, hay gente pidiendo enfermeras en los coles por ejemplo (con ese argumento también, habrá niños diabéticos o asmáticos o que se hagan una brecha). Pero no estás hablando de eso, tú no estás pidiendo enfermeras en colegios, en aeropuertos, en el centro cultural del barrio y aquí y allá, que las paredes del centro cultural hacen brechas también como te des por descuido; y los ataques al corazón o la bajada de azúcar no se quedan en la puerta del mercado del barrio, porque ahí no toca, y en cambio ops, en la minirresidencia de locos ya hacen su agosto y les dan a siete. No, tú igual hablas más de medicalizar y poner siete profesionales de salud mental en cada espacio en el que estemos los locos. Vale. Salud mental no-tan-crítica, ¿no?

- Hablas también de tu muy buen curro transformando la atención sanitaria que era muy mala antes de la reforma pero entre tú y grandes profesionales le disteis bastante la vuelta (¿igual os pasasteis unos grados?). Sobre unos usuarios que estaban peor y reingresaban y reingresaban y estabas ahí preocupados, el comentario es: "claro, ellos ya se conocían, se potenciaban entre ellos...". Una se queda pensando, ¿estará este hombre diciendo que sus pacientes locos potenciaban cada uno lo mejor que tenía el otro, se intentaban dar apoyo mutuo entre iguales, crearon vínculos afectivos...? Oh, no, parece más bien que se le escapa por los poros el viejo discurso de que los locos nos retroalimentamos unos a otros, nos dañamos, nos hacemos mal. El discurso (dañino) de siempre, vaya, el "no te hagas amiga de otras locas, que os haréis daño", solo que lo comenta el mismo que en su diapositiva 16 destaca lo importante del movimiento de usuarios en primera persona. No sé si se creerá mucho al movimiento de usuarios, que igual están ahí retroalimentándose en sus asambleas, "potenciándose" esas locuras. Salud mental crítica-pero-con-moderación.

- Hay dos comentarios que voy a citar juntos. Para poner en contexto, imaginemos cuando alguien comenta "yo no soy racista, pero..." y cómo suele ser buena anticipación para un comentario racista por parte de alguien que, ¡oh sorpresa!, ES racista. Los dos comentarios en cuestión que quiero traer son:

a) "Las unidades abiertas (él hablaba del concepto 'rejas simbólicas' pero entendí que se refería a esto) están bien PERO con personal suficiente para vigilar que la gente no se vaya" → vale, no quieres unidades abiertas, pero te sientes mejor si en vez de puertas acorazadas o barrotes, hay dos muchachos-armarios que hacen la función de las rejas. Pues oye, muchos seguratas entre semana tienen días libres porque ser "puerta" del Pachá es más de fin de semana, así que igual llegáis a un acuerdo. Eso sí, no comentes mucho que estás a favor de las unidades abiertas ;-) (Como añadido, acabó la frase con "...que la gente no se vaya y se suicide, o madres que tiran a sus hijos por la ventana". Esto es muy como lo que he citado antes, el que dice que el estigma de las agresiones existe, pero ojo que los apuñalamientos están ahí, y por lo visto, los familiares siendo arrojados por la ventana, también).

b) "...como las contenciones mecánicas, que es una barbaridad, PERO muchas veces hay que hacer contenciones manuales físicas". Vale. Tú no eres racista PERO, y las contenciones son una barbaridad PERO. Ok.


Va otro puñado, estas ya se dieron por parte de diversas personas en ese mismo espacio formativo donde pensar en común como hacer las cosas distintas. (¿O donde pensar los de siempre cómo hacer las mismas cosas de siempre, pero sintiéndose mejor porque hicieron este curso? ¡A ver si no nos potenciamos y retroalimentamos en el mal sentido solo los locos, ay!)

Cuando llevan un buen rato dando vueltas sobre que el trabajo (cualquier trabajo, aunque en realidad se refieren a cualquier empleo, trabajo remunerado, claro) es positivo, además hablando de no sé muy bien qué estudio que relaciona tener trabajo, cualquiera y en cualquier condición, con mayor longevidad (la propia diapositiva hablaba de "satisfacción en el trabajo" y no del mero tener trabajo, pero cuando lo señalo me dice que la diapositiva está mal porque en efecto es cualquier trabajo... Yo intento introducir la idea de que a mí me parece un discurso dañino el de que lo único que te vertebra como persona es el trabajo, que solo a partir de ahí se hacen aportaciones a la comunidad y uno encuentra su valor y se integra en la comunidad; y que, de hecho, seguir manteniendo ese discurso también desde los servicios de integración laboral hace que la gente intente aguantar en trabajos de mierda que le están jodiendo por dentro y se rompa más. Que NO cualquier trabajo te ayuda en tu salud, muchos se la pueden cargar; y habrá que distinguir unos de otros y no forzarnos (con ese discurso dañino) a mantenernos en esos segundos (¡por nuestra salud!) cuando nos la roban. Apostar por incluir  en el sistema rentas básicas que nos den a todos un mínimo de seguridad económica; apostar por reconocer que otras aportaciones a la comunidad son valiosas y a través de ellas podemos sentirnos útiles y vertebrar también nuestras vidas (aunque no tengan una nómina asociada a final de mes). Se me contestan un puñado de cosas entre varias personas, todas profesionales, docente del espacio formativo crítico incluido):

- Muchas frases que me responden empiezan con "si no quieres trabajar", así que igual es que no se me entendió bien, porque yo no dije que no quisiera trabajar, sino que no quiero trabajar en trabajos que me jodan la vida. Que cuando volví a explicar esto se me dijo que no todo el mundo tiene la suerte de currar en algo que le guste o motive (quizá ellos sí, pero entiendo que creen que los locos tampoco vamos a aspirar a tanto), pero es que además yo tampoco hablaba de solo querer estar en el trabajo de nuestras vidas, sino poder no estar en el trabajo de nuestra muerte. A lo mejor también era aspirar a mucho...
- Que los niños, parados, jubilados y enfermos no son agentes sociales por no trabajar, si eliges no trabajar te estás quedando en los márgenes, abrazando la exclusión (esta es graciosa porque juraría que el que me la dijo está jubilado e igual él sí es agente social a pesar de su jubilación, que esta clase no la dio en el parque mientras echaba pan a las palomas, ni tampoco delante de la valla de la obra de su calle... pero por lo visto otros no lo somos. También me flipa que ante la teoría de que quien no trabaja no es agente social la reflexión no vaya por "¿qué hacer para incluir a esta gente como agentes sociales de la sociedad en la que viven?" sino un "¡trabajad, malditos!").
- Quienes no trabajais no tenéis poder porque el poder de parar el país solo lo tienen los obreros en las huelgas. En efecto, ni este hombre ni la clase conocen el tema de la huelga de cuidados y el hombre champiñón de los que se habla en economía feminista, y no se lo voy a explicar yo ahora comentando que habría otras maneras de parar el país, pero... ¿habrá salido a la calle desde la Revolución de octubre del 17? Porque yo también defiendo la lucha obrera, pero creo que la última huelga general que paralizó el país fue en el 88, (la mayoría de las alumnas de ayer o no habían nacido o no eran mayores de edad) y desde entonces ha habido bastantes putadas que no han detenido los trabajadores pese a su enorme poder de parar el país que por lo visto ellos tienen y yo no.
- Quienes no trabajais no tenéis poder porque no poseéis los medios de producción. Aham. Igual tener los bolis y los folios que hay en su oficina no es mucho tener los medios de producción, porque esos los tiene el patrón y no la chica que me hizo el comentario (que a lo mejor tiene un imperio empresarial en su haber que ríete de Amancio y yo me estoy colando, perooooo...).
- Si dependes de una renta básica o una pensión estatal tienes una sensación de dependencia enorme y ante un cambio de gobierno te quedas sin nada. Esta también es graciosa porque la dice la misma persona que se escuda en que no puede atender de otra manera a sus usuarios porque como ponga problemas en su empresa le echan y necesita ese sueldo. O sea, que él dice no poder elegir no dañar a la gente con la que curra porque le echarían a los diez minutos, pero la que no tiene autonomía en su vida porque cobra del Estado soy yo. Claro, claro.
- A la gente no le importa que el curro le joda la vida si lo necesita para alimentar a su familia. Vale. Pero si el curro te jode la vida y acabas despeñándote por algún abismo que te pille cerca, no les alimentas más; si te ingresan, igual tampoco cuidas mucho de tus docenas de hijos hambrientos; si estás en los curros precarios que nos consiguen (o en esos Centros Especiales de Empleo en los que la patronal -de los propios CEE- bien que se ocupó de tener un convenio propio simplemente por ser Centro Especial de Empleo, que habitualmente empeora las condiciones del sector al que el CEE pertenezca y que se habían conseguido con esa lucha obrera que es muy importantes a ratos, pero para esto la dejamos a un lado) con esos ¿500-600-700? euros que te paguen tus hijos tampoco van a comer hasta fin de mes; y de todas formas... a lo mejor también vivís en el mundo real y los usuarios de esos recursos no tienen docenas de hijos, incluso ¿ninguno?, porque lleváis grabándonos a fuego que no los tengamos, que heredarán nuestros trastornos, que los cuidaremos mal, que menudo lío cuando ingresemos, que cómo vamos a dejar la medicación para tener un embarazo, crisis asegurada...
- "Yo no voy a poner bombas ahora", comentario ante el mío de que es que hay que cambiar también algunos discursos dañinos y realidades sociales. Bueno. Quizá hay maneras de cambiar algunas cosas sin poner bombas, quizá no es asumible pretender cambiar la atención en salud mental sin querer tocar un pelo de ningún discurso dañino ni ninguna realidad social que alimentan el modelo actual. Quizá también (menos quizá y más certeza, la verdad) hay gente que dice querer cambiar la atención en salud mental, y miente (no sé si también a sí mismo o solo de cara a los demás).
- "Yo no digo nada, que tengo miedo", esta la dice una compañera cuando otra le pregunta por su opinión al currar ella en temas de integración laboral. ¿El miedo me lo tiene a mí? ¿Mi tono no es suficientemente amable cuando hablo de prácticas abusivas en la atención en salud mental? ¿No soy pedagógica, cuidadosa, no sonrío suficiente? OK todo, pero estaría guay leer algo sobre tone policing o cómo silenciar la ira de las personas oprimidas, aunque no creo que sirviera para hacer mucha autocrítica.
- Esta está en la cabeza de la lista de éxitos: "¿No querías ser igual?". "¿Igual que quién?" pregunto (felicitándome por mi autocontrol, que el "¿Igual que TÚ? ¡NO, por favor!" también me rondó la cabeza). "Igual que TODO EL MUNDO"). Estooooo... yo no le voy a dar consejos pero si está a tiempo de que le devuelvan parte del importe del curso, podría intentarlo; o si se lo pueden devolver a su empresa si se lo han pagado ellos, pues a lo mejor pueden comprar más de esos bolis que darles a los trabajadores para que crean poseer los medios de producción. Porque si a la octava clase, que han repetido bastante por activa y por pasiva el tema de la importancia de la subjetividad, de no igualar a las personas en un grupo pretendidamente homogéneo, que cada uno es de una manera con sus propias necesidades y deseos y biografías y tal... para este hombre sigue habiendo un TODO EL MUNDO que es de una manera, igual entre sí (y no nos engañemos, porque si apostamos a que tras ese "igual" quería decir "normal", ganamos la apuesta fijo), y los que elegimos quedarnos al margen ("abrazando la exclusión social" decía otro antes, no?) que somos de otra manera... pues está entrándole por un oído el discurso colectivo y por otro le está saliendo. Pero vamos, no, que no creo que haya un "todo el mundo" igual, y desde luego, si lo hay, no, no querría formar parte de algo así. Querría ser Yo.
- La última. Al final de la clase casi, hablamos de un supuesto metafórico: Hay un río del que no ves el principio, con bastante corriente, y sois un equipo de socorristas. Os está llegando gente a la que trae la corriente del río, gente que se está ahogando, y estáis sacándoles, salvando un ahogado, dos ahogados, tres ahogados… ¡llegan muchos! Pensáis, ¿pero por qué hay tanta gente que se cae al río? Y hay diversas opiniones: quizá sus propios errores y torpezas les hacen caerse al río, quizá se caen por mala suerte, a lo mejor se caen por intervención divina, a lo mejor hay algo o alguien que les está empujando… Teníamos que hablar un poquito sobre esto, una compañera comentó que igual uno de los socorristas podía dejar de socorrer y subir arriba al cauce del río a ver qué estaba pasando. Yo dije algo que me parece muy obvio, que es que igual se puede preguntar al muchacho al que salvas de ahogarse, en la orilla, que qué le ha pasado, si se ha caído, le ha empujado alguien, o qué (¿es TAN descabellado?). Y aunque una compañera aquí dijo “ah, qué bueno, claro”, otra respuesta fue “¿y qué, vas a dejar que otros se ahoguen mientras charlas con él?”. Que no entiendo por qué este comentario no fue el mismo con la compañera que plantea subir arriba del cauce, que igual lleva más tiempo, pero de todas formas: YA estamos muriendo, en la metáfora del río y en la realidad. En Coruña murió una paciente psiquiátrica mientras estaba atada con correas este febrero; otra chica, Andreas, de 26 años, murió también atada en Oviedo el pasado abril. Hay estudios demostrando que la toma prolongada de antipsicóticos reduce nuestra esperanza de vida hasta en 25 años de media. Ya estamos muriendo… y los muertos los estamos poniendo nosotros, así que somos muy conscientes de ello.



En fin. Aún habría más cosas que podría destacar, pero creo que hasta aquí ya me ha servido. Porque este post no es para echar mierda, la verdad, este post es porque en mi autocrítica, yo sí sé que esta rabia que siento no siempre hace más fácil la comunicación, claro, a veces la dificulta; y mi idea en este curso, sabiendo que me pondría en ciertas dificultades (no sé si imaginaba que así, pero que existirían algunas lo daba por hecho) sí era intentar aportar de forma constructiva en un espacio de pensamiento compartido. Y lo sigue siendo, si puedo, si me baja este nudo en el estómago y este fuego en la palabra. Y sé qué cosas me vienen bien, así que las hago, y cuando escribo aquí en este espacio que me es propio y no difundo aquí y allá por tierra, mar y aire, pues la rabia se queda un poco en la pantalla (un poco, como ya dije, otra poco la necesito para mí porque mi sumisión anterior me venía bastante peor aunque los profesionales la apreciaran más), y los pensamientos de "pero qué cojones?", o el “me cago en Dios” persistente en mi cabeza que me recuerda tanto a mi abuelo, se quedan también algo más quietos atrapados en la pantalla, y sus frases de mierda dañinas como esos "¿no querías ser igual? / yo no digo nada, que tengo miedo" se quedarán también algo más quietas en la pantalla en vez de rebotando en mi cabeza. Y me sirve decir aquí las cosas que no soy capaz de decir fuera, porque igual que cuando Hanna en La vida secreta de las palabras teme ponerse a llorar porque como abra las compuertas igual se inunda todo; yo mido bien la cantidad de fuego que dejo que salga en público, que no soy fan de los incendios. A Hanna le dicen que si todo se inunda aprenderán a nadar, a mí nunca me han dicho ante mi miedo a dejar salir demasiado fuego que hay un parque de bomberos en la esquina de mi calle (aunque de hecho... lo hay).


[Como aclaración final y para vuestra tranquilidad, informo que a fecha de 19 de noviembre de 2017 y contra todo pronóstico, cuento en mi haber con un total de...

- Cero (0) profesionales de salud mental apuñalados (fuera o dentro de jornadas, congresos, consultas, hospitales, medios de transporte, etc).
- Cero (0) bombas puestas.
- Cero (0) personas arrojadas por ventanas (incluyendo todos los tamaños, edades y parentescos: bebés, adultos, hijos míos o de terceras personas...; incluyo también en el término "persona" a todos los profesionales que van por ahí emitiendo este tipo de opiniones recogidas en el post porque entiendo que persona es un concepto bastante amplio)

Aunque podríamos valorar si quizá la primera y segunda cifra han podido quedarse cortas teniendo en cuenta las realidades que enfrentamos cotidianamente, he meditado sobre el tema y confirmo que NO tengo intenciones de que aumente ninguna de las cifras próximamente. Por mi parte, podéis vivir sin miedo, profesionales de salud mental del mundo y más allá. Lo de dormir tranquilos, ya irá según vuestra conciencia, así que para la inmensa mayoría, tampoco habrá problema 😉]

Visión menos épica que la anterior de ese
"Yo y el mundo de la salud mental crítica ma non troppo"
(regalo si has sido capaz de leer hasta el final)

miércoles, noviembre 15, 2017

Jugando al periodismo años antes de NO llegar a serlo (I): El nuevo Código Penal y la enfermedad mental: un ataque criminalizador y estigmatizante

Dentro de la misma lógica que me ha llevado a pensar en rescatar esos textos que guardo en discos duros antiguos y más antiguos, y papeles y cuadernos de hojas en blanco o con cuadritos, con y sin espirales, según la época... también quiero rescatar otros textos que fui publicando aquí y allá, como digo en el título, cuando jugaba a ser periodista años antes de nunca serlo. Hubo un tiempo, mucho antes de ver ningún artículo publicado, cuando era una peque aún más bajita de lo que soy hoy -es posible, sí-, que cuando pensaba en ese "qué sería de mayor" imaginaba un Yo periodista. Y no lo fui, no fui a la Universidad ni estudié periodismo ni trabajé en ningún periódico ni tuve nunca nómina de ningún medio de comunicación... pero bueno, jugando-jugando, sí escribí, sí publiqué este y otros artículos, y hasta sí fui a la Universidad pero no como alumna sino a dar alguna charla o clase (aunque esto es otra historia y -quizá- será contada en otra ocasión por aquí también).

Aquí uno de esos juegos-de-periodista, uno que sin saberlo entonces, me dejaría entornada una puerta (hasta entonces cerrada desde el desconocimiento para mí) al mundo de la salud mental crítica y al movimiento de usuarios de salud mental en primera persona. A raíz de documentarme para este texto localicé la web de ActivaMent, hablé con Hernán por primera vez... y eso acabaría trayéndome/nos tanta lana que tejer en redes de apoyo mutuo después...

Aquí va. Año 2013.  

[artículo publicado originalmente en la web de Periodismo Digno, hoy desaparecida, el 31/10/2013]

El nuevo Código Penal y la enfermedad mental: un ataque criminalizador y estigmatizante

El Proyecto de Reforma del Código Penal que fue aprobado en el Consejo de Ministros del pasado 20 de septiembre y que está pendiente de aprobación en las Cortes Generales, supone un inmenso retroceso en derechos para distintos colectivos. El texto pretende penalizar la ayuda solidaria a inmigrantes sin papeles, introducir una pena de prisión permanente revisable (eufemismo de cadena perpetua), o facilitar que acciones como la difusión en redes sociales de manifestaciones, la resistencia pacífica o la ocupación de sedes de bancos puedan ser consideradas delitos.

Pero hay también un colectivo con el que este nuevo Código Penal, en caso de aprobarse tal cual está el Proyecto, puede verse muy perjudicado; y que por estar especialmente invisibilizado y estigmatizado en nuestra sociedad, su pérdida de derechos no está teniendo tanta repercusión. Se trata del colectivo de personas con enfermedad mental.

¿Cuáles son algunos de los cambios que traería consigo esta reforma? Por ejemplo, hasta ahora cuando a una persona se la consideraba no imputable por causa del trastorno mental que padecía en relación al delito cometido, se le imponía una medida de seguridad. En estos casos solía consistir en un internamiento en un centro psiquiátrico, que no podía durar más que la pena que le hubiera sido impuesta en caso de ser imputable y aplicarle la pena correspondiente al delito cometido. Ahora esto cambia y, de forma sorprendente, lo hace en función de que se determine que la persona, por su enfermedad mental, es peligrosa y susceptible de cometer nuevos delitos. No se está juzgando el delito ya cometido, sino los que hipotéticamente pudiera cometer.

El prejuicio sobre los enfermos mentales como personas peligrosas está extendido en todas las capas sociales, aunque las estadísticas señalen que son más veces víctimas de violencia o malos tratos que causantes de ellos. El ámbito judicial no está exento de esos prejuicios, ese estigma contra el que seguimos luchando día a día pacientes, familiares, amigos y muchos profesionales de la salud mental. La batalla del ser considerado o no peligroso, lamentablemente, se tendrá muchas veces perdida de antemano. Y si finalmente la persona es considerada peligrosa y se enfrenta a la posibilidad de delitos futuros -muchos poderes adivinatorios están suponiendo tener-, podrán imponerles periodos de internamiento en centros psiquiátricos de cinco años, prorrogables por cinco años más, y así indefinidamente, independientemente del delito cometido. Simplemente porque presupongan que esa persona, por su trastorno, sigue siendo “peligrosa”.

Realmente el problema empieza antes, cuando según el código penal ya en vigor hay que hacer una evaluación exhaustiva de cada persona para considerar si es o no imputable. En la práctica, la exhaustividad brilla por su ausencia y quizás sea esa la razón de que según distintos estudios, entre un 25% y un más realista 40% de los presos en nuestro país presenten algún trastorno mental. De ellos, un 6% padece uno especialmente severo o grave y entre un 20% y un 30% combinan un trastorno mental con un problema de abuso de drogas -patología dual-.) Obviamente, un centro penitenciario no es el lugar más adecuado para reponerse de una enfermedad mental, con lo que el deterioro y/o la cronificación están casi asegurados.

Hablamos de todo esto con la Asociación Catalana ActivaMent y su secretario, Hernán María Sampietro. Esta asociación, como muchas de las impulsoras de un manifiesto contra esta reforma del código penal y su criminalización de la enfermedad mental, está compuesta por los propios usuarios de los servicios de salud mental. Sus miembros, empoderados y sin representantes más allá de ellos mismos, están intentando hacerse escuchar y recoger apoyos en la web www.colectivosaludmental.org. [Hoy ya inactiva, pero puedes leer aquí el manifiesto] A día de hoy, y funcionando sólo desde septiembre, lleva recogidas unas 1.150 adhesiones de particulares y de más de 110 entidades, un pequeño gran éxito, aunque según Hernán, “el único logro que podría considerarse una victoria es que no se apruebe la reforma”.

También nos cuenta cómo en un inicio tanto ActivaMent como la Asociación Sociocultural Radio Nikosia o la Asamblea de Majaras, esbozaron un boceto de manifiesto al que se sumarían como impulsoras del mismo: la Asociación de Bipolares de Catalunya, la Asociación Emilia Barcelona, la Asociación de Enfermos Mentales de Castelldefels, la Asociación Grupo de Teatro Imagina, la Asociación AADDMM Terraferma, la Asociación Mentalízate y la Asociación Saräu de Ocio Inclusivo.

La respuesta de Hernán a la pregunta de por qué en esta ocasión no se ha contado con los profesionales de la salud mental como sí se hizo en anteriores ocasiones (el Grupo de Ética y Legislación de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, compuesto por psiquiatras, psicólogos y juristas, es especialmente crítico con la reforma) es concluyente: “Los criterios usados son ideológicos y no sanitarios. Tampoco se ha contado con la opinión del Poder Judicial, el Consejo General del Poder Judicial considera el anteproyecto anticonstitucional”. Y remata afirmando que esta reforma “es un claro giro hacia un régimen totalitario”. 

Por eso, no es de extrañar que ActivaMent se haya sumado a su vez al manifiesto contra la reforma del Código Penal que la plataforma NoSomosDelito ha puesto también en marcha (en la web www.nosomosdelito.net). Porque la lucha es la misma, porque si nos tocan a una nos tocan a todas y esta vez nos están tocando a muchas. De nuevo en palabras de Hernán, “defender sólo nuestra parcela es lo que promueven desde los sectores del poder”. Y luego nos recuerda el poema de Martin Niemöller tantas veces atribuido a Bertolt Brecht y que acaba diciendo “...cuando finalmente vinieron  a por mí / no había nadie más que pudiera protestar”.

Por los que pueden defenderse y los que no, sumémonos a esta batalla. Unamos luchas, sumemos fuerzas pero no nos quedemos al margen. Esta reforma del código penal es un ataque a los de siempre, los de abajo, y se ensaña especialmente con algunos de los colectivos más vulnerables. Organicémonos, recogiendo firmas primero, en acciones más contundentes después si las firmas no les frenan. Porque no podemos dejarles que tapen del todo los ojos a la Justicia, la dejen ciega y la usen como arma contra el pueblo.

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